Algo se agita en Trompeta Verde, los culos no se están quietos en sus sillas,  los dientes rechinan en sus dentaduras, nadie sabe si reír o llorar, es el efecto que suele provocar Mandíbula, que ha sido multiplicado por la presencia en el programa de Adriana Schlittler.

La melancolía es un estado de la tristeza en el que uno puede llegar a disfrutar de ese malestar sin que resulte angustioso

 

Esta semana hemos tardado más en perfilar la crónica del último programa, porque no hemos sabido muy bien cómo resumirlo, todo nos sonaba remarcable. Podríamos hablar de la sutileza de Adriana, de su belleza, de su encanto, de la media sonrisa con la que recita sus poemas y rememora sus aventuras y sus dramas, o podríamos hablar de que según IMDB tiene el premio a mejor culo de Bollulos (cortesía de un buen amigo suyo). Todo tuvo cabida en esta edición, metáforas, salsarroseo cultureta, anécdotas de afterhours…. Ahora sabemos, por ejemplo, que Adriana ha salido con dos premios Goya, y que aunque en sus clases de latín tiene que poner su cara más seria, por dentro a veces se aguanta la risa frente a sus alumnos. Si os adentráis en el podcast, podréis llegar a ver a Adriana siendo guiada por la magia y la poesía de la música de una rave en el metro de Berlín. ¿A qué esperáis? ¡¡¡Sacaros el dedo del ojete y dadle al play!!!

 

 

La mascota de esta semana ha sido Clitemnestra (mezcla de Clítoris y Menestra), bautizada por Adriana, un mapache con complejo de mantis religiosa. 

Otra razón que nos ha demorado ha sido la conmoción que hemos sufrido al leer el poema mochilero en su totalidad. Aquí os lo dejamos íntegro para que os asombréis y os quedéis boquiabiertos de pasmo, y ensimismados con la belleza lírica de esta composición colectiva.

Gracias a Editorial Ultramarina, y a toda esa cantera de poetas que la hacen posible, porque sin ellos este poema no existiría, y Mandíbula Radio no sería lo mismo.

 

Supo de sí porque no estaba atada a lo humano

Supo de sí cuando supo que era olvido

Y el olvido se le calló de las manos

Y  se lo encontró hecho trizas en el ombligo

Parecía una tragedia

Pero era el camino de una nueva alegría

La alegría de no tener recuerdos

Y de no llorar delante del espejo

Ahogando las cerillas en el cenicero

Como ahogaba antes las penas entre su entrepierna

Y un poco de hielo para bañarlo todo

Y un vaso recogiendo los desperdicios de tristeza

La semilla del tiempo

No la voy a poner en tu boca

Voy a dejar que te florezcan todos los relojes

Sin minutero y sin secundero

Y así en mi vientre

Apretaré el ojete

 

Galería fotográfica

Si quieres participar escríbenos a mandibularadio@gmail.com

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